Durante años, el aceite de oliva ha sido considerado el rey de las grasas saludables. Sin embargo, algunos expertos en nutrición están empezando a cuestionar si realmente merece ese título exclusivo. Con el aumento de precios y nuevos estudios sobre nutrición, una alternativa más económica está ganando protagonismo como opción saludable y práctica para el consumo diario.
El aceite de oliva y su fama como “oro líquido”
Durante décadas, el aceite de oliva, especialmente el extra virgen, ha sido un símbolo de alimentación saludable. Asociado con la dieta mediterránea, longevidad y bienestar cardiovascular, se convirtió no solo en un ingrediente de cocina, sino también en un símbolo de estilo de vida.
Las marcas, los influencers de bienestar y los creadores de recetas impulsaron su popularidad, haciendo que muchas personas lo consideraran la única grasa realmente saludable. Sin embargo, el aumento del precio debido a sequías, cambios climáticos y problemas en la producción en países como España e Italia ha hecho que muchos consumidores reconsideren su uso.
En algunos países, el precio del aceite de oliva casi se duplicó en los últimos años, lo que llevó a los compradores a preguntarse si realmente es la única opción saludable disponible.
Lo que realmente dicen los estudios sobre grasas saludables
Investigaciones recientes muestran que la salud cardiovascular no depende de un solo tipo de aceite, sino del patrón general de alimentación. Los expertos coinciden en que lo más importante es consumir grasas insaturadas y reducir grasas saturadas y alimentos ultraprocesados.
El aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas y antioxidantes beneficiosos para el corazón y el cerebro. Sin embargo, otros aceites vegetales y alimentos como nueces, semillas y aguacates también contienen nutrientes similares.
Algunos nutricionistas consideran que el aceite de oliva ha sido elevado a un estatus exagerado, como si su uso pudiera convertir cualquier comida en una opción saludable, lo cual no siempre es cierto.
La alternativa más económica: aceite de canola
Muchos dietistas han comenzado a recomendar el aceite de canola como una alternativa equilibrada y más accesible. Especialmente en su versión prensada en frío o con alto contenido de ácido oleico, el aceite de canola ofrece beneficios nutricionales importantes.
Entre sus ventajas se encuentran:
- Alto contenido de grasas monoinsaturadas
- Bajo nivel de grasas saturadas
- Presencia de ácidos grasos omega-3
- Sabor neutro ideal para cocinar y hornear
El aceite de canola es versátil y funciona bien tanto para saltear alimentos como para preparar repostería. Además, su precio más bajo permite a muchas familias cocinar de forma saludable sin aumentar el gasto en el supermercado.
Por qué el aceite de canola genera controversia
Parte de la mala reputación del aceite de canola proviene de mitos relacionados con los llamados “aceites de semillas”. Sin embargo, estudios científicos amplios han demostrado que reemplazar grasas saturadas, como mantequilla o aceite de palma, por aceites vegetales puede mejorar la salud cardiovascular.
Los expertos señalan que el consumo moderado de aceites vegetales de buena calidad suele estar asociado con mejores resultados para la salud del corazón.
Cómo equilibrar el uso de grasas en la cocina
Los especialistas recomiendan un enfoque práctico en lugar de obsesionarse con un solo tipo de aceite. Una estrategia sencilla es utilizar diferentes aceites según el tipo de preparación.
Por ejemplo, el aceite de oliva extra virgen puede utilizarse para aderezos, salsas o para dar sabor final a los platos. Por otro lado, aceites como el de canola pueden emplearse para cocinar, freír o hornear.
Este enfoque permite reducir costos sin sacrificar beneficios nutricionales ni sabor en las comidas.
El factor emocional en la elección del aceite
Para muchas personas, el aceite de oliva representa una forma de alimentación saludable y culturalmente valorada. Cambiar a otra opción puede generar cierta sensación de culpa. Sin embargo, los expertos aseguran que elegir aceites alternativos no significa abandonar hábitos saludables, sino adaptarse a una alimentación más equilibrada y accesible.
Los nutricionistas destacan que ningún aceite por sí solo puede compensar una dieta poco saludable. Lo realmente importante es mantener un patrón alimenticio rico en verduras, frutas, cereales integrales y alimentos naturales.
Qué hace que una grasa sea realmente saludable
Los especialistas coinciden en que una grasa saludable debe cumplir varios factores:
- Ser de origen vegetal
- Tener bajo contenido de grasas saturadas
- Ser accesible para el consumo regular
- Complementar una dieta equilibrada
Una combinación de aceite de oliva, aceite de canola, frutos secos, semillas y aguacate puede ofrecer un equilibrio nutricional adecuado.
Conclusión
El aceite de oliva sigue siendo una opción saludable, pero ya no se considera la única alternativa beneficiosa. El aumento de precios y nuevas investigaciones han abierto el debate sobre otras opciones como el aceite de canola, que ofrece beneficios similares a un costo más bajo.
La clave para una alimentación saludable no está en un solo ingrediente, sino en mantener hábitos equilibrados, cocinar en casa con regularidad y consumir grasas saludables de forma moderada.





